La semana que concluye tuvo lugar la XI Feria Internacional del Libro del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

En ese marco se presentó por primera vez la obra El nuevo disen̈o de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la integración del Poder Judicial de la Federación, que circulará en librerías en días próximos bajo coedición de la propia Suprema Corte y Tirant Lo Blanch.

El libro es el fruto de varios meses de estudio y trabajo de una decena de colaboradores coordinados por el doctor Gerardo García Marroquín, desde el área de Compilación y Sistematización de Tesis de la SCJN.

La obra es presentada por el ministro presidente, Hugo Aguilar Ortiz en un breve y sustancial mensaje en el que hace notar el gran esfuerzo institucional que significa la nueva arquitectura de la justicia mexicana producto de la reforma constitucional 2024 y las inéditas e históricas elecciones judiciales 2025.

Como bien nos recuerda, el propósito del nuevo diseño es acercar la justicia a la gente y aumentar su legitimidad y eficacia, a la vez que garantizar y tutelar no solo derechos individuales sino colectivos, en particular de las personas y grupos más débiles, especialmente pueblos y comunidades indígenas y afromexicanos en clave intercultural, mujeres o personas con discapacidad.

Las columnas más leídas de hoy

La Introducción a cargo de su coordinador destaca la apertura del tercer periodo y la 12ava época del Semanario Judicial de la Federación (De la Justicia con el Pueblo), fundado en 1870 por el presidente Benito Juárez García, denominada “De la Justicia Pluricultural, la Igualdad Sustantiva y la Inclusión en México”, que agrega una sección y micrositio para difundir normas emitidas por autoridades indígenas y afromexicanas.

El volumen se despliega en cuatro capítulos.

En el primer apartado se relatan las reformas que experimentó la SCJN y el poder judicial en 1917, 1934, 1994, 2011 y 2021, cuando condiciones de contexto internacional o nacional motivaron su reorganización y cambios importantes en sus garantías orgánicas y procesales, ya sea en las formas de nombramiento y operación jurisdiccional y no jurisdiccional, lo mismo que en los llamados medios de impugnación y de control constitucional y convencional, sus métodos y técnicas de aplicación.

El segundo capítulo se enfoca en la reforma 2024 y el redibujo o creación de órganos del Poder Judicial de la Federación: la Suprema Corte, el TEPJF, el Órgano de Administración Judicial y el Tribunal de Disciplina Judicial, sus respectivas competencias y atribuciones, lo mismo que sus delicados equilibrios hacia adentro del propio poder judicial.

El tercer apartado desciende a describir en detalle las bases para elegir e integrar la judicatura, sus formas organizativas y reglas operativas dentro de su inédita arquitectura, incluida la reforma constitucional de 2026 que introduce ajustes razonables al esquema original y alimenta cambios en curso a la ley orgánica de la institución.

Un apartado final da cuenta de la planeación estratégica y resultados preliminares a partir del esfuerzo de rediseño antes descrito, considerando documentos y datos generados por la propia institución.

La lectura de la obra en su conjunto provoca varias reflexiones. Comparto tres:

Primera, cada vez que cambia el contexto sociopolítico y económico relevante internacional y nacional (1917, 1934, 1994 o 2024) el Estado mexicano reestructura poderes e instituciones y sus relaciones tanto entre ellos cuanto con la sociedad como expresión de preferencias populares mayoritarias.

Segunda, los cambios coyunturales en el largo plazo se convierten en estructuras y procesos estables que suelen responder de mejor forma que sus arreglos institucionales precedentes a las condiciones de los contextos cambiantes.

Tercera, todas las reformas refundantes han merecido resistencias y críticas, reajustes y adecuaciones y sus protagonistas han sabido sincronizarse con los retos que han encarado hasta normalizar el nuevo sistema.

Al respecto, es posible documentar en pasadas integraciones de la SCJN o del tribunal electoral ejemplos vivos de aprendizajes acelerados de la sofisticada materia procesal, o bien, de su complementación filosófico-teórica y académica.

Los grandes cambios y desafíos, tales como la sustitución de judicaturas hiperformalistas o incluso garantistas por otras de perfil político, jurídico y social no son nuevos en nuestro medio y tampoco en judicaturas extranjeras como la de los Estados Unidos.

El tiempo que corre veloz nos permitirá continuar evaluando y readecuando el nuevo proceso de refundación del poder de la justicia para beneficio de sus destinatarios en un contexto plural, intercultural, complejo y exigente.