Haber caminado junto a empendedoras y emprendedores como Coordinadora de MiPymes, Emprendedoras Emprendedores y Empleo me dejó una lección: fortalecer un pequeño negocio o apoyar un emprendimiento no es solo un tema de números, es el motor que mantiene en pie la economía de una familia y, por extensión, la de toda una comunidad. Para que este motor nunca se detenga, debemos empezar a sembrar la semilla mucho antes, en las aulas y en el hogar.
Es urgente que enseñemos a nuestros y nuestras adolescentes y jóvenes que el emprendimiento no es solo “vender algo”. Es desarrollar el pensamiento crítico, la capacidad de resolver problemas y la resiliencia. Cuando una o un joven aprende a emprender, deja de esperar que las oportunidades lleguen y comienza a crearlas. Les damos una herramienta para la vida que les permite adaptarse a un mundo laboral cada vez más incierto, dándoles una ventaja competitiva que va mucho más allá de un título académico.
Pero el emprendimiento tiene una cara aún más profunda y transformadora: la de la autonomía femenina.
A lo largo de mi trayectoria, he visto cómo el fortalecimiento de las mujeres emprendedoras se convierte en un escudo. Cuando una mujer recibe capacitación, acceso a microcréditos y redes de apoyo, no solo está abriendo un negocio; está construyendo su propia libertad económica. Los datos son claros: la autonomía financiera es uno de los factores determinantes para que una mujer pueda romper el ciclo de violencia.
Un hogar donde hay dependencia económica total suele ser un terreno fértil para el abuso. En cambio, una mujer que sabe generar sus propios ingresos y administrar su patrimonio tiene la capacidad real de decidir sobre su destino. El emprendimiento les otorga esa autonomía que les permite decir “basta” y salir de entornos violentos con la seguridad de que podrán sostenerse por sí mismas.
Juntas y juntos impulsemos a nuestras emprendedoras y emprendedores, enseñemos a las nuevas generaciones que emprender es una apuesta por una sociedad más justa, más libre y, sobre todo, más humana.
