Escribes sobre lo que quieres escribir de la manera que tengas que hacerlo.
Anne Carson
Anne Carson (1950), poeta, ensayista y traductora canadiense, ha obtenido el Premio Nobel de Literatura 2026. El perfil de la premiada resulta claro en su formación, influencias y productos literarios: del conocimiento, la reflexión y la inspiración desde los clásicos, a la expresión contemporánea de su poética enraizada en Safo. La suya es así, una poesía de lo cotidiano con una enorme síntesis del arco clásico-contemporáneo. Su trabajo doctoral es sobre el mito de Eros y asimismo su primera obra publicada, también se acerca como traductora a la Antígona, Sófocles.
Carson encontró por casualidad la poesía de Safo siendo una adolescente de 15 años. Fue un detonante vital para sus estudios y su poesía posterior. Sobre sus primeros trabajos, la poeta y traductora Mirta Rosenberg ha escrito: “Genial traductora de Safo, es autora de una obra que se inició con… un ensayo académico, Eros the Bittersweet,… Derivada de su tesis de doctorado, la obra se centra en un análisis del papel de Eros en la cultura griega clásica, y mediante ejemplos de Safo, Platón y otros poetas describe de manera precisa, casi matemática, la visión del amor erótico… Seguramente por su extravagancia, contemporaneidad y audacia intelectual, el trabajo de Carson entró rápidamente en la órbita de interés de los ensayistas literarios y fue celebrada por nombres de la talla de Susan Sontag y Harold Bloom… En Eros el dulce-amargo, por medio de un lenguaje alusivo y fragmentario, lírico a veces y repleto de ironía, Carson plantea preguntas sobre el género, el deseo, el yo y el lenguaje, sin temor de mezclar su formación clásica con la admiración por Beckett, Gertrude Stein y Freud y de desnudar, si es necesario, su propia vida” (prólogo a Eros el dulce-amargo).
El título viene de un dístico de Safo: “Eros una vez más afloja mis miembros me lanza a un remolino / dulce-amargo, imposible de resistir, criatura sigilosa”. “Safo fue la primera en llamar a Eros «dulce-amargo». Nadie que haya estado enamorado se lo discute. ¿Qué significa esa expresión?”, argumenta Carson, y comienza a estudiar, elucubrar, tejer…
Los especialistas sugieren tres obras para reconocer a la ganadora del Nobel: Eros el dulce-amargo, 1986; La belleza del marido, 2001; Red Doc>, 2013. La poeta mexicana Guadalupe Galván, que admira la obra de Carson, introdujo a la escritora canadiense a sus alumnos del taller de Poesía II del Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, del INBAL, no sólo con algunas lecturas teóricas y su poesía, sobre todo con ingeniosos ejercicios para la creación (mismos que aplicaba también para otros poetas).
A partir de la poesía de Carson y fragmentos de sus obras Economía de lo que no se pierde, Nox y Decreación, Galván sugiere ejercicios en el estilo de la poeta citando algunas frases que estimulan al tallerista:
- “Empecé a anotar cada cosa dicha. Las observaciones construyen gradualmente un instante de la naturaleza, sin el tedio de una historia.”
- “Lo más importante es anotar cualquier vibración que percibas mientras tu atención permanezca enfocada”.
- “El lenguaje debería cubrirse los ojos para no ver lo que dice”.
- “Si supiera qué es la poesía no tendría necesidad de escribir. Es algo que busco a tientas en la oscuridad”.
- “Escribes sobre lo que quieres escribir de la manera que tengas que hacerlo”.
Y como alumno o anti-alumno de Carson vía Galván, escribí en 2022 una:
Instrucción a la Carson
Amanece. Siguiendo una instrucción poética,
al observar por el recuadro de la ventana de mi estudio,
miro sin atención las jacarandas desfloradas,
verdes, frondosas pero sin flores.
Ellas no me miran, no existo para ellas.
Ahí están y las disfruto, mas mis ojos atienden lo próximo y fugaz:
al oído, al pulso; al pálpito de la brisa.
A las vibraciones de los sentidos silenciosos.
Escucho el canto diverso de los pájaros: ritmos, melodías, tonos; incluso disonancias.
Pero / porque esta es la ciudad,
autos
motocicletas
helicópteros
sirenas
cláxones
zumba-danzantes
altavoces de compraventa y pregones de alimentos,
percuten con mayor presencia mi mañana; incluso el ladrido distante de los perros.
También el sonido del aire,
el mudo rumor de mis orejas y, de antier,
las gotas de lluvia sobre los árboles al anochecer.
Y ahí continúan, todavía sin mirarme, las jacarandas.
El periódico El País organizó en video una lectura de la poesía de Anne Carson en voz de varios escritores. Buena idea, lástima de la infame música de fondo que coloca el editor de manera innecesaria, estorbosa; pero bueno, algo se rescata:

Héctor Palacio en X: @NietzscheAristo


