En el presente ensayo hago un análisis exclusivamente histórico de lo que realmente sucedió en la icónica última cena de Jesús retratada por Leonardo Da Vinci, y las implicaciones políticas que tuvo.

El imperio romano de esa época ya estaba empeñado en acabar con la cultura judía, a completar el legado que sus antepasados griegos no lograron, y así, el emperador romano Augusto, sobrino-nieto de Julio César, comenzó a imponer políticas pseudo-nazis en contra de Israel, apoyado por su ministro Herodes, pero apareció Jesús, un estudiante muy notable judío, quien comenzó a hacerle contrapeso a Roma, sobre todo al difundirse que podía haber sido el mesías, pero Roma era muy imponente, y no se dejó engañar con el rumor del mesías; y así, la manera política de alto nivel de Israel, como las que ya no existen ahora, fue, después del fracaso de la presencia mesiánica, proponer a Jesús, precisamente en la última cena: rey de Israel, y ungirlo de manera litúrgica como tal esa noche.

Los romanos, incluyendo al emperador Augusto, estuvieron muy temerosos de que los 12 ministros de Israel, que ahora se conocen como los evangelistas, hayan decidido, mientras tomaban vino como era costumbre de esa última cena con Jesús, como hasta nuestra época lo sigue siendo, coronarlo rey de Israel; incluso por el efecto natural embriagante del vino, Jesús, siendo el sacerdote de menor jerarquía de la cena, les lavó los pies a los 12 ministros, aunque en realidad, según la tradición judía, les debió haber lavado las manos antes de comer el pan sin levadura.

Los romanos siempre temieron que surgiera un rey de Israel, porque los vencería, ya que el poder que tuvieron los tres grandes reyes de Israel en su tiempo fue trascendental, incluyendo el de Saúl, el de David y el de Salomón.

Por eso, cuando se enteraron que en la última cena de Jesús los 12 evangelistas lo coronaron rey de Israel, lo buscaron, todos lo sabemos, y lo encontraron gracias a la traición de Judas, y la historia terminó como está descrita.

Pero muy interesante desde un punto de vista histórico, después de Augusto gobernó Tiberio, que fue amigo de Israel, existe hasta nuestros tiempos una ciudad a su nombre en Medio Oriente, llamada “Tiberias”; después ascendió Calígula como emperador Romano con el que comenzó el deterioro de Roma, y después Nerón, que hasta quemó su imperio romano, por lo que sí es muy factible, desde un punto de vista conspiracional, que la noticia de que Israel tendría un rey, que hubiera sido Jesús, si desestabilizó a toda Roma, y finalmente tuvieron que convertirse a católicos y a cristianos, y ponderar la figura de un Papa supremo, en lugar de la de un César o de un emperador.