Rescato dos cosas de la entrevista realizada por Ciro Gómez Leyva a Maru Campos Galván el viernes 23 de octubre, como parte de la contraofensiva mediática de la gobernadora tras haber quedado atrapada contra las cuerdas por la detención de quien fue su alter ego, César Jáuregui Moreno. Provocó el enojo del panismo de Chihuahua, al percibir que ella lo traicionó y lo puso en bandeja de plata a la 4T, para terminar con su carrera política.
Al cerrar la entrevista con la gobernadora, Ciro Gómez Leyva comentó al aire que no recordaba un desencuentro así entre un titular del Poder Ejecutivo de un estado con un presidente. En este caso presidenta. Manuel Feregrino se remontó hasta el gobierno de Ernesto Zedillo para recordar su confrontación con el tabasqueño Roberto Madrazo Pintado.
El segundo aspecto que rescato de la entrevista es que, antes de despedirse de la audiencia, Campos Galván le repitió a Gómez Leyva, ante el comentario del entrevistador de que, si sabía en lo que se estaba metiendo al confrontar públicamente al poder presidencial, que ella no se “dobla” y, envalentonada, afirmó que le entraba al pleito hasta donde “tope”.
Vámonos por partes. Primero: el último antecedente público en que un titular del Poder Ejecutivo de una entidad federativa confrontó al presidente de la República, fue Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Lo hizo en Reynosa, Tamaulipas, el 28 de agosto de 2020. Pendenciero como ha sido siempre, el panista tamaulipeco le reclamó al presidente Andrés Manuel López Obrador, las alusiones y calificativos a su persona. Fue en una conferencia mañanera realizada en ese municipio fronterizo.
Segundo: al mostrarse como una fajadora ante el poder presidencial, Maru Campos me recordó inmediatamente a Cabeza de Vaca. Eso de que ella no se “dobla”, es una de las frases favoritas del panista tamaulipeco prófugo de la justicia. “Ni me doblo, ni me vendo”, dijo el 4 de abril de 2016 en Reynosa, al iniciar su campaña para la gubernatura de Tamaulipas. Margarita Zavala y Maki Ortiz atestiguaron sus palabras. Frase que repitió durante su sexenio y que sigue repitiendo hasta la fecha, cuando pelea con los molinos de viento de la 4T que giran en su megalomanía.
Así, en su contraofensiva mediática, la gobernadora de Chihuahua sigue al dedillo el manual de confrontación de Cabeza de Vaca. No es casualidad que lo haga. Existe un hilo conductor que los une. Me refiero a Roberto Gil Zuarth, exsecretario particular del presidente Felipe Calderón Hinojosa y miembro del círculo cercano, cuadro chico le dicen, del tamaulipeco.
Gil Zuarth fue alter ego de Cabeza de Vaca durante su gobierno y abogado en su desafuero aprobado por la Cámara de Diputados, el 30 de abril de 2021, señalado por delitos delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita, y defraudación fiscal equiparada. Existen dos órdenes de aprehensión vigentes giradas en su contra. Como lo dijo la magistrada Janine Otálora Malassis al revocar su registro como candidato a diputado federal del PAN en la elección de 2024.
Además, Cabeza de Vaca contrató los servicios Maximiliano Cortázar Lara, un panista experto en medios de comunicación. El 27 de enero de 2021 lo nombró coordinador de Difusión, Opinión Pública e Imagen del gobierno de Tamaulipas. Cuando venía en camino el desafuero. El exbaterista del grupo Timbiriche fue vocero del presidente Felipe Calderón.
Pues bien, ambos personajes apoyaron públicamente a Maru Campos para enfrentar el revuelo jurídico y mediático, que provocó la presencia de agentes de la CIA norteamericana en un operativo de seguridad pública, realizado en la sierra Tarahumara a finales de abril pasado.
No descarto, prefiero pecar de “sospechosismo”, como diría Santiago Creel, secretario de Gobernación cuando el desafuero de AMLO y otro panista con raíces en Chihuahua, que la mano que mece la cuna tiene doble nacionalidad y radica en McAllen, Texas. Demasiadas coincidencias entre lo pendenciero del tamaulipeco, las bravatas de ella y tener a los mismos asesores. Cuidado presidenta. Que no la lleven a ese baile.





