Afirmar el lunes 6 de abril que Irán estaba ganando la guerra, dicho por Antonio Navalón en la colaboración de prueba del pódcast Noticias del Fin del Mundo, a muchos hubiera parecido más que aventurado. Los términos convencionales de la guerra mostraban un éxito apabullante de EU e Israel. Para llegar a la conclusión del señor Navalón se requiere de una observación fina, profunda y de tener sentido de los términos religiosos e ideológicos de una lucha que remite al origen de la civilización, así como de los efectos de la contienda sobre la economía mundial por el control iraní del estrecho de Ormuz. El miércoles quedaría claro que Irán, efectivamente, va ganando la guerra; el cese al fuego no termina el conflicto, pero anticipa la derrota de EU por donde quiera que se vea.

En la versión documentada por The New York Times de cómo fue que el presidente Trump llegó a su guerra, a partir de lo sucedido en el cuarto de situación de la Casa Blanca, previo al bombardeo de Irán, el presidente fue manipulado como niño por el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. Le engañó bajo la expectativa de un triunfo inmediato, a semejanza de lo de días antes sucediera en Venezuela, con la diferencia de que Maduro fue aprehendido y allá el jefe de Estado, Alí Jamenei, fue asesinado junto con su familia. La afrenta, significativa y trascendente, no sorprende en una cultura de guerra de frecuentes atrocidades, de la que da cuenta el ataque de Hamás y otros fanáticos a civiles israelíes el 7 de octubre de 2023, punto de quiebre e inicio del tránsito de Israel de nación víctima a victimaria.

Netanyahu, acompañado por David Barnea, titular del Mossad, servicio de inteligencia exterior de Israel, le anticipó a Trump y los suyos la caída del régimen de los ayatolás; afirmó que era improbable que Irán bloqueara el estrecho de Ormuz. La inteligencia norteamericana y los militares tenían otra perspectiva, igual que el vicepresidente Vance, pero se impuso la vehemencia de Trump, ávido de un triunfo histórico para cobrar la humillación a EU cuando el régimen de los ayatolás llegó al poder.

Estos hechos son una lección para México. Es pensable que Trump pretenda cobrarse el agravio y la vergüenza en Irán con Cuba y con el país. Venezuela le salió barato porque los gobiernos de la región son dependientes de EU y sus regímenes acusan debilidad, especialmente por razones económicas extremas, casos de Cuba y Venezuela. Argentina y Chile viraron a la derecha y es probable que igual suceda en Brasil. En Cuba la situación es insostenible y en México la persistente violencia es el problema mayor por la incapacidad del gobierno por el imperio de la impunidad.

La debilidad mayor de México respecto a EU no es la economía. A Canadá entenderlo y asumirlo le ha permitido ganar independencia, porque romper con el socio comercial sería fatídico para los tres países, y en las condiciones complicadas de EU, no hay margen para una acción semejante. De Irán queda claro no solo el rechazo de Trump al derecho internacional, sino también que su irresponsabilidad tiene el límite: más que la opinión pública, la economía. Trump es vulnerable. Le preocupa, y mucho, que los problemas económicos repercutan en la elección intermedia, que anticipa una derrota mayor y que llevaría a su presidencia del protagonismo pendenciero a otra muy distinta, acosada por el juicio político. Una derrota en el Senado puede significarle a Trump la pérdida de la presidencia y hasta la cárcel. Por eso, en su adversidad de él todo puede esperarse.

Trump es un peligro para México. El tema es la fragilidad de las autoridades mexicanas por su evidente complacencia ante los criminales, particularmente con los de casa. Debe decirse una vez más: el contrabando de combustible surgió por una investigación en EU. Las autoridades tuvieron que actuar por exigencia del vecino; el fiscal Gertz Manero descubrió que el contrabando era operado por la Secretaría de Marina al más alto nivel, y Julio Scherer Ibarra ratificó la versión difundida por Código Magenta hace años: que el origen del contrabando de combustible era el financiamiento de las campañas de Morena, con la venia de la Presidencia de la República. Alejandro Gertz fue relevado por una incondicional de la presidenta Sheinbaum; la investigación no registra avance alguno. La impunidad es definición de Estado que, justamente, vuelve vulnerable al país respecto al exterior, como es manifiesto en el tema de los desaparecidos, que obligan a la comunidad internacional a tomar cartas ante la complacencia oficial.