La iniciativa de reforma electoral que promueve la presidenta Claudia Sheinbaum plantea un dilema de fondo, romper con sus aliados y con Morena o consolidar el proyecto del “movimiento” concebido por el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Una decisión política: definir un régimen de partidos o anteponer la lógica de partido hegemónico, único o de Estado.

De movimiento a partido único

La inviabilidad democrática de la reforma propuesta asemeja el modelo de concentración total del poder que elimina la competencia real y, cuando el poder concentra decisiones, manipula la legalidad y convierte a las mayorías en instrumento político, la erosión institucional se normaliza y la reacción podría llegar demasiado tarde.

Adolf Hitler concebía al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) como un movimiento revolucionario, no como un partido convencional. Su visión era una fuerza destinada a transformar la totalidad de la sociedad alemana. Eliminó sistemáticamente a la oposición: prohibió al Partido Comunista de Alemania (KPD), ilegalizó al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), y forzó la disolución del Partido del Centro (Zentrum) y del Partido Popular Nacional Alemán (DNVP). Con la Ley contra la formación de nuevos partidos convirtió al NSDAP en la única organización política legal.

AMLO concibió a Morena bajo una lógica similar de “partido-movimiento” y como una vanguardia moral de la transformación nacional cuya fuerza no reside en la competencia institucional sino en la superioridad ética proclamada.

El camino que hoy sigue la propuesta de reforma electoral de Sheinbaum se parece mucho a ese proceso de concentración. Bajo la estructura planteada, ningún partido podría alcanzar el mínimo requerido para conservar su registro. La desaparición práctica de los partidos —incluidos sus aliados PVEM y PT, además de PRI, PAN y MC— se vuelve una consecuencia previsible. Se anula la pluralidad, la propuesta de eliminar el PREP pone en entredicho la certeza jurídica del conteo de votos, y se recorta el financiamiento a los partidos bajo el argumento de que el actual sistema es el problema, mientras el mensaje es claro: se trata de desmontar el régimen de partidos.

Las columnas más leídas de hoy

Aliados en rebeldía

El dilema de si Claudia Sheinbaum pactó con el PVEM, ya confronta a sus aliados.

En el Verde la división es visible. Arturo Escobar, coordinador nacional electoral, calificó la iniciativa como “inviable” en sus términos actuales y más de la mitad de la bancada en el Senado mantiene reservas críticas. Como ocurrió con los opositores en la Alemania de los treinta, la discrepancia ha sido leída como traición, en este caso, de Arturo Escobar.

En contraste, el senador Manuel Velasco —exgobernador de Chiapas y cercano a Adán Augusto López— declaró que en “90 o 95%” coinciden con la iniciativa y aseguró que así lo comparten la dirigencia nacional y la coordinación en Diputados.

El PT, por su parte, adoptó una postura de rechazo, advirtiendo que no avalará lo que considera retrocesos democráticos ni respaldará el regreso de un “partido de Estado”.

La presidenta acusó recibo y desestimó las críticas: “No es verdad”, afirmó, asegurando que el objetivo no es fortalecer a un solo partido, sino que la democracia sea el “poder del pueblo y no de los partidos”. Una frase, que lejos de tranquilizar, confirma que el blanco es el régimen partidista.

Y vino la advertencia: si los aliados no votan a favor, “la gente conocerá” su decisión y asumirán el costo político. El mensaje es presión pura.

Definición histórica

Sheinbaum enfrenta una definición histórica. Puede optar por mantener un régimen de partidos con reglas claras, competencia real y respeto a la pluralidad, o consolidar el proyecto de “movimiento” que la llevó al poder, aunque eso implique debilitar —o eliminar en los hechos— a todos los partidos, incluidos los aliados.

Una decisión que significa preservar el modelo de democracia o el pacto que la llevó al poder mientras la “oposición” partidista brilla por su ausencia y falta de propuesta.

X: @diaz_manuel