“La equidad es fundamental en la justicia, sin equidad no hay justicia”.

Al analizar la congruencia jurídica que debería tener el caso mediático de Livia Brito en la primera parte del presente texto, me interesa ahora ampliar el análisis vertido por la problemática jurídica que está presentando Livia, por supuestamente haber presentado una falsa declaración hace más de cinco años.

Al respecto conozco personalmente el caso de un médico residente, es decir, que estaba cursando su especialidad, que demandó a un médico especialista por una llamada telefónica que recibió, pero en su demanda declaró más de cinco falsedades al respecto, todas ellas constatadas en la carpeta de investigación que abrió al presentar su demanda, y cada una de las principales cinco falsedades que declaró el susodicho, igual o más graves que la misma que presentó Livia, pero el residente en cuestión, también por más de cinco años, se ha mantenido impune y sin consecuencias jurídicas por las falsedades que declaró.

Si la justicia es equitativa e igualitaria, todas las personas que han declarado falsamente por cualquier razón, pero sobre todo para extorsionar al acusado, como en el caso descrito, deberían llevar el mismo proceso jurídico que Livia enfrenta actualmente, incluyendo la negación de presentar un amparo para defenderse.

El juicio de amparo es tan intelectualmente complejo que muy pocos juristas han logrado explicarlo fielmente, por ende, la dificultad en aplicarlo y respetarlo adecuadamente.