Los eventos siguen su curso. Han salido a la luz nuevos videos donde Guadalupe Taddei y su contratista discuten lo que correspondía para cada uno en las operaciones financieras que se planeaban. Se presume que son auténticos. Se han sumado a las escandalosas imágenes del hijo en París y de la presunta relación personal de la expresidenta del Consejo General con el sujeto.

La presidenta Sheinbaum ha optado por no defenderla. Al contrario, se han enzarzado en un narrativa dirigida a sacudirse cualquier relación del partido con ella; como si pudiesen borrar de golpe el hecho mismo de que ellos la encumbraron mediante la eliminación del voto colegiado para que pudiera disponer a su mejor parecer de los puestos responsables de la gestión y administración del INE, probablemente derivado de una alianza pactada, tácita o expresa, entre la misma Taddei y el régimen tras las fechorías constitucionales cometidas en el marco del otorgamiento de la sobrerrepresentación en 2024.

A pesar de los lazos evidentes entre Taddei y el morenismo, la presunta criminal no forma parte de la primera plana del morenismo. No es Rocha, ni Andrés Jr., ni Adán Augusto, ni el almirante Ojeda, ni mucho menos el expresidente AMLO. Es, por el contrario, una mujer advenediza del morenismo de quien se sirvió la élite política en su intento de hacer implosionar a la última institución autónoma que se había resistido a sucumbir ante el embate obradorista.

Ciertamente la 4T está - y ha estado dispuesta- a defender a aquellos personajes hasta su último aliento. Son de la primera línea. Poco han importado las acusaciones presentadas por Estados Unidos o las evidencias periodísticas en torno a los casos de la Barredora o el huachicol fiscal. Por ellos pueden morir en la raya. No es el caso de Taddei. Es secundaria.

Por lo tanto, puede anticiparse que dentro de los días o semanas que vienen la FGR de Ernestina Godoy anuncie una investigación formal en contra de Taddei. Lo harán no por su cantada voluntad de combatir a la corrupción, sino porque el encubrimiento o protección de la expresidenta del INE no es una batalla que estén dispuestos a dar.