Este 24 de febrero se cumplen cuatro años de la invasión rusa a Ucrania. Mientras esto sucede la vida en esa guerra se desgaja, las cifras se contradicen y lo único indiscutible es la devastación.
Según el presidente Volodímir Zelenski, en el frente mueren hasta 35 mil soldados rusos al mes, con el objetivo de elevar esa cifra a 50 mil. En Moscú, el gobierno de Vladímir Putin sostiene que Ucrania ha perdido un millón y medio de soldados; Kiev reconoce 51 mil bajas y el presidente Donald Trump ha hablado de dos millones de muertos entre ambos bandos.
Ni a quién creerle. Las estadísticas se han convertido en otro frente de batalla.
Las negociaciones que no avanzan
A mediados de noviembre de 2025 presentamos, junto con Marcelo Fabián Monges, su cuarto libro sobre el conflicto: La encrucijada de la paz en Ucrania. En aquella mesa, con Gwendolyne Flores, Pita Ojeda, Marlene Passini, Juan Pablo Marroquín y Antonieta Bonilla, el deseo era unánime: que la guerra terminara. La paz es el anhelo natural de cualquier persona sensata.
Sin embargo, lo que advertía Monges en ese libro se ha ido confirmando: el camino hacia la paz sería extraordinariamente difícil y, sobre todo, Zelenski no cedería en términos territoriales.
El autor fundamentó su hipótesis en un estudio psicológico del mandatario ucraniano: su fuerte vínculo con la figura materna, la transferencia simbólica hacia la idea de “La Patria”, la experiencia de un padre ausente y la psicología del hijo único. Rasgos que, según Monges, explicarían una personalidad inflexible frente a la cesión.
Lo cierto es que, por una razón u otra; con un argumento un día y una excusa bien plantada al otro, ha conseguido que las negociaciones de paz no avancen hacia ningún desenlace concreto.
Apostar por una lectura de largo plazo en un conflicto de esta magnitud es arriesgado. Sin embargo, Monges ha mostrado una capacidad de anticipación poco común entre analistas.
Los errores y las advertencias
Ya había estado en otras presentaciones de libros anteriores sobre la guerra en Ucrania de Marcelo Fabián Monges. En su segundo libro, Ucrania entre la esperanza y el infierno, dedicó un capítulo completo a Alexéi Navalni, opositor ruso muerto en prisión. Señaló que su mayor error fue creer que su notoriedad internacional lo protegía. En aquella presentación, organizada por Desireé Navarro, con la presencia de la embajadora de Ucrania y del alcalde de Coyoacán, Giovani Gutiérrez Aguilar, volvimos a hablar de paz. Pero ya entonces parecía lejana, tan lejos que todavía no se ve en el horizonte de la humanidad.
En su tercer libro, El peligro de una Tercera Guerra Mundial, Monges analizó los errores tanto de Putin como de Zelenski. Sobre este último, enumeró fallas estratégicas que meses después fueron señaladas públicamente por el general Valeri Zaluzhni, excomandante en jefe del ejército ucraniano y actual embajador en el Reino Unido. En entrevista con la agencia de noticias AP, Zaluzhni responsabilizó a Zelenski por el fracaso de la contraofensiva de 2023: dispersión excesiva de tropas y falta de concentración decisiva para romper el frente ruso.
Monges había señalado algo similar: anunciar durante meses la contraofensiva permitió que las tropas rusas se prepararan y resistieran sin retroceder un metro.
Además, advirtió cinco puntos fundamentales que, meses después, saldrían a relucir en la primera reunión en la Casa Blanca entre Zelenski y Trump. El más contundente: cuando Trump le dijo que se estaba “jugando una Tercera Guerra Mundial”.
Europa y el negocio de la guerra
Días después de la presentación del cuarto libro, Trump publicó 28 puntos para la paz en Ucrania, que luego se redujeron a 20.
La Unión Europea ha sido un actor central. Ha respaldado los puntos planteados por Trump y ha mantenido una narrativa firme de apoyo a Ucrania. Pero también ha dejado ver su verdadera cara: Bruselas aprobó un paquete de 90 mil millones de euros para Ucrania: 60 mil destinados a armamento y 30 mil a ayuda humanitaria.
Con un detalle y vaya detalle, una cláusula que señala que Ucrania los deberá gastar en Europa. Es decir, en comprar armas al complejo industrial militar europeo.
Un dato que tal vez explique algo. O tal vez esto explique todo.
Lo indiscutible es que, como anticipó Marcelo, la guerra no parece tener un final cercano. Cuatro años después, sigue siendo una herida abierta en el corazón de Europa y una amenaza para el equilibrio global.
Monge, que ya prepara su quinto libro, no duda que la paz en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, no depende exclusivamente de los involucrados, Putin y Zelenski, ambos cargando con un gran peso psicológico, pero también están en medio de los grandes intereses de Europa y Estados Unidos.
Lamentablemente, el mundo hoy parece estar gobernado por personajes con altos conflictos psicológicos que arrastran a sus países, por cierto, México no es excepción.
Mientras tanto estamos atentos a lo que viene para su desenlace si es que realmente tendrá una salida racional para alcanzar la paz, o seguiremos viendo cómo se alimenta el conflicto de todos lados, al grado que ya vemos una guerra que genera intereses en seguirla alimentando.





