El crecimiento de Morena, sumado a los altos índices de aprobación de la presidenta constitucional de México, tienen contra las cuerdas al desdibujado PAN. Eso, dándonos una idea muy clara, lo llevará a perder puntos estratégicos en las próximas elecciones intermedias del 2027. Hoy, de hecho, ese panismo no se iguala a la fuerza que constituyó, a pesar de los fraudes, en 2006. Siendo la cuarta fuerza en estos momentos, han caído en una profunda crisis que acabarán por llevarlos al mismo terreno en que sucumbió el PRD.

No hay duda de las contundentes derrotas que vivirán en las elecciones intermedias del 2027. En algunas entidades, por ejemplo, no llegan ni a la mínima proporción competitiva; o sea, serán arrollados por Morena. En otras, que podemos considerarlas como bastiones del blanquiazul, han perdido demasiado terreno y, con ello, no podrán impedir los golpes rotundos que recibirán. Hablo de lo que pareciera ser una competitividad muy cerrada en entidades como Aguascalientes, Querétaro y Chihuahua. Por esa sencilla razón, el PAN ha retomado la guerra sucia, especialmente contra la senadora de Morena, Andrea Chávez. Ella, como dijimos en nuestra columna del pasado lunes, será la abanderada y, en esa lógica, la futura gobernadora.

Por eso no ha sido ninguna casualidad toda la guerra propagandística que ha montado la oposición contra ella. Eso, para ser más precisos, tiene una dedicatoria clara del panismo por verse rebasados en intención del voto. Sabemos la magnitud de lo que se jugará en las próximas elecciones. Ahí, desde luego, se anticipa la caída del panismo en puntos estratégicos para ellos. Hoy, de hecho, se ha comenzado a palpar ese espíritu de alternancia en Chihuahua y Querétaro. De eso, por supuesto, ya está consciente de eso el propio dirigente del PAN, Jorge Romero. Él, a propósito de ello, tendrá que asumir el costo muy alto de lo que provocará la derrota.

Es por ello que el PAN, refiriéndose al trabajo altruista que ha realizado Andrea Chávez, está decidido a emprender una lucha legal por supuestos actos anticipados de campaña. Más bien a lo que van, queda claro, es la búsqueda de atención de la población que, sin duda, los mira con esos aires de superioridad y narcisismo, mismos que ha caracterizado a la derecha conservadora. Tal vez ahora, en lugar de diseñar estrategias perniciosas, deberían de reinventarse de fondo. Eso, digámoslo así, es la falta de recorridos territoriales y el contacto directo con la población. Morena entendió perfectamente cuales eran las necesidades que aquejan a la ciudadanía y, con ello, puso en marcha un programa de transformación, mientras el PRIAN ponía pretextos de su fallida política pública en la era de Fox y Calderón.

Victimizarse no es una estrategia óptima para el PAN, sobre todo en el mayor apogeo que vive Morena como la primera fuerza política de México. Es muy probable, tal y como lo vienen fundamentando las encuestas, que el lopezobradorismo gane las 16 entidades que estarán en juego.

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De hecho, se prevé que sea así, pues el PAN, entre sus aspectos prioritarios, se ha inclinado por esa superflua guerra sucia que dejó de funcionar en aquel histórico 2018. Ese apoyo popular, que nace de las redes sociales y desde el territorio, es potencialmente a favor de la causa de Claudia Sheinbaum. Caso contrario, el panismo, ávido y necesitado de respaldo, se encumbra en la hostilidad ante la caída de intención del voto en las encuestas. Hoy, en efecto, se han quedado anclados como la cuarta fuerza política. Eso, por mucho, constituye un golpe durísimo del que no han podido reponerse. Una de esas razones, además de la inexperiencia y falta de oficio de sus dirigentes, es su visión de país que, por cierto, nos condujo a la polarización, inseguridad y poco desarrollo.

Por eso y por muchas razones, además de esa valiosa aportación que han hecho las encuestas, que Morena ganará las 16 entidades que estarán en juego. Cuanta más popularidad tenga Claudia Sheinbaum, sumado a las acciones a favor del pueblo de México, más se fortalece el movimiento de cara al proceso electoral.

He aquí la gran diferencia entre un proyecto y otro. Esa misma fuerza que emerge del pueblo, efectivamente, será fundamental para que Morena le arrebate Aguascalientes, Chihuahua y Querétaro. En esta última entidad, por cierto, el lopezobradorismo ya rebasó en intención del voto a la derecha y, de paso, es cada vez más presente el nombre de Santiago Nieto para figurar el la boleta y, con ello, hacer historia como el primer gobernador de izquierda en Querétaro de la mano de la coalición Seguimos Haciendo Historia. Por eso el panismo se siente tan presionado porque, a diferencia de otros años, están apunto de perderlo todo. Siendo así, nace una pregunta muy importante: ¿mantendrá la alianza con el PRI de supervivencia? Puede ser que sí, no tanto por la empatía, sino por la desesperación. El punto es que, si fuese así, eso, está comprobado, le genera más negativos a la oposición. El más claro ejemplo fue la propia Xóchitl Gálvez, que jamás cuajó ni irrumpió como nos quiso hacer creer la prensa conservadora.

El panismo, como tal, está moralmente derrotado en Aguascalientes, Chihuahua y Querétaro. Lo más difícil para ellos, seguramente, será reconocer esa crisis que, en sí, se percibe a grandes rasgos a nivel nacional.