Las dinastías siempre terminan en la degeneración; el genio no se hereda, pero el orgullo de poseerlo sí.

Jean-Jacques Rousseau

La idea de gobierno de Andrés Manuel López Obrador y la 4T parte de la consolidación de cacicazgos y familias que concentran el poder político. No terminaron con los privilegios ni eliminaron las dinastías, ocurrió exactamente lo contrario, Morena construyó las propias.

Si existe una familia que lo simboliza es la de los Monreal Ávila, cuyo poder ya no se limita a Zacatecas, sino que se extiende al Congreso, a Morena y a distintos espacios estratégicos del gobierno federal.

Operadores políticos

Ricardo Monreal edificó una de las carreras políticas más longevas del país y una auténtica estructura familiar de poder.

Su historia es también la de una extraordinaria capacidad de adaptación. Militó en el PRI, después en el PRD, pasó por el Partido Verde y el PT hasta convertirse en uno de los operadores más importantes de Morena. Con una constante: cambiaron los partidos y las ideologías, pero nunca disminuyó su influencia.

Desde la Coordinación Parlamentaria de Morena ha sido pieza fundamental para sacar adelante prácticamente todas las reformas constitucionales impulsadas por López Obrador y ahora por Claudia Sheinbaum: la reforma judicial, la desaparición de organismos autónomos, los cambios electorales y las modificaciones que fortalecen el Poder del Ejecutivo.

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Y, mientras Ricardo consolidaba su liderazgo nacional, su familia hacía exactamente lo mismo en Zacatecas.

Él fue gobernador del estado. Después llegó su hermano David Monreal a la gubernatura. Su hermano Saúl fue dos veces alcalde de Fresnillo y actualmente es senador de la República. Rodolfo Monreal también gobernó ese municipio. Otros integrantes de los catorce hermanos Monreal han ocupado alcaldías, diputaciones, dirigencias partidistas y diversos cargos públicos.

Independientemente de su trayectoria política individual, los Monreal construyeron un auténtico sistema familiar de poder.

La nueva generación

Las dinastías se forman cuando el poder político, monárquico o económico se transmite de forma hereditaria entre miembros de una misma familia.

Catalina CatyMonreal, hija de Ricardo, buscó la alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México. Tras perder la elección fue incorporada como directora general dentro de la Secretaría de Bienestar. Paralelamente, otros sobrinos y familiares participan en estructuras administrativas y políticas vinculadas al grupo monrealista.

El pináculo de la contradicción morenista se alcanzó cuando Claudia Sheinbaum impulsó reglas internas para combatir el nepotismo e impedir que familiares sucedieran de manera inmediata a gobernadores o alcaldes.

El símbolo del problema que el oficialismo supuestamente abatiría para garantizar su “superioridad moral”, terminó teniendo un apellido: Monreal.

El poder de esta familia rebasa las fronteras zacatecanas. Alrededor del grupo monrealista convergen operadores políticos, legisladores, funcionarios y aliados que han encontrado espacios dentro del gobierno federal, Morena y el Congreso de la Unión. A ello se suman destacados vínculos políticos con otras familias influyentes del país.

Ricardo Monreal ha mantenido una estrecha relación con el priista Manlio Fabio Beltrones, a quien públicamente ha llamado su “hermano”. También existen coincidencias políticas con otros grupos familiares de gran peso, como los Murat, configurando una amplia red de relaciones que trasciende partidos y gobiernos.

Los apellidos pesan más que los méritos

Ese fenómeno tiene nombre, se llama dinastía política y México conoce bien las consecuencias de esos modelos.

El poder deja de distribuirse entre ciudadanos para concentrarse en círculos familiares que, generación tras generación, ocupan posiciones estratégicas dentro del Estado.

Lo irónico de la 4T es que llegó prometiendo destruir las viejas dinastías o “mafias del poder” y terminó construyendo las propias.

Y, al final, cuando el poder se hereda entre hermanos, hijos, sobrinos y aliados, y los apellidos pesan más que los méritos, la democracia se desdibuja y se transforma en una empresa familiar.

Los Monreal representan quizá el caso más visible, pero no el único.

X: @diaz_manuel