La Aerolínea del Estado Mexicano, conocida comercialmente como Mexicana, para su tercer aniversario, espera contar con 12 aeronaves Embraer de última generación. El sábado pasado llegó la octava aeronave de su flota, y voy a contarles absolutamente todo, y con lujo de detalles.

Quiero agradecer la invitación de Mexicana por permitirme presenciar la llegada de esta aeronave E-190-E2. Para la mayoría de las personas es solo una máquina más, que se usa como medio de transporte, igual a las que vuelan todos los días, en todo el mundo.

Pero para mí es algo totalmente diferente; la llegada de cada uno de los equipos -los recibidos y los que faltan- representa un peldaño más de una escalera enorme hacia el cielo. Y no lo voy a negar, me enorgullece poder ser parte de esta historia, hoy presenciándola desde esta tribuna, ayer desde las trincheras de batalla.

Y tengo que decirlo, poseo un alma extremadamente curiosa, desde siempre; cuando fui sobrecargo de la antigua Mexicana nunca me quedé quieta, y me interesé por saber desde cómo se gestiona la operación diaria de la aerolínea, cómo se arman los equipos con la tripulación, el movimiento de bajas, incapacidades, cómo se asignan los roles, y gracias a ello, ahora puedo describir cómo le está yendo a la nueva Mexicana.

Mexicana de Aviación recibe nuevo avión

No puedo empezar de otra forma, más que reconociendo ampliamente el trabajo encabezado por su director Leobardo Ávila, quien entiende perfectamente cómo funciona la aviación comercial, y sabe qué pasos debe seguir para consolidar a la aerolínea. Por el momento dejando claro que está en una etapa de expansión y crecimiento, pues siguen abriendo rutas, y trayendo más equipos que permitirán ampliar la oferta de asientos.

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Pero no solo eso es importante, sino también tener siempre presente el factor ocupacional, que en muchas de las rutas tiene porcentajes muy altos, e incluso algunas han alcanzado ya el cien por ciento. Esto les permite tener un promedio en toda la operación de entre el 70 al 75% en temporada alta, que son cifras francamente fabulosas, que indican que los vientos son a favor; se los dice alguien que voló durante muchos años.

Debo dejar claro, porque luego hay personas ajenas al medio que no entienden cómo funciona la industria aérea, y tienen la peregrina y falsa idea que todos los vuelos deben ir al cien por ciento de su capacidad.

Todas las aerolíneas, a nivel global, cuentan con rutas que siempre van al cien por ciento de su capacidad, y otras no, pero aunque no sean tan rentables -económicamente hablando-, son importantes para la conectividad aérea. Y no es poca cosa, la conectividad funciona como un indicador clave de accesibilidad y competitividad económica para el turismo y el comercio global, así es que las rutas más rentables son las que mantienen a las que no lo son, pero que son vitales por la conectividad.

Este juego, que pasa en todas las líneas aéreas, es lo que le permite a la aerolínea hacer los análisis de qué rutas son imperantes por la conectividad, aunque su factor de ocupación no sea al cien por ciento, mientras que otras rutas sí llegan a esa capacidad, y es importante identificarlas, valorar y tomar la decisión de aumentar frecuencias.

Pongo un ejemplo para que quede más claro: en la antigua Mexicana la ruta a Los Ángeles era de las que tenían un factor ocupacional del cien por ciento, por lo tanto, se podía tener dicha ruta directa saliendo de la Ciudad de México, y otras con escalas en Guadalajara, Puerto Vallarta, Mazatlán, Los Cabos y Tijuana, y en todos los tramos la ocupación era al cien por ciento.

Sin embargo, en la ruta de Sao Paulo, Brasil, el factor ocupacional era del 45%, hasta la bajada de vuelo de la aerolínea, hace 16 años. Con esto quiero decir que era una ruta que tenía pérdidas porque no alcanzaba el 65% requerido para que “salga la operación”, o sea que se cubran los costos y sea negocio, pues. Pero aquí la explicación: era una ruta importante que conectaba a México con Brasil, así que la aerolínea “subsidiaba” esa ruta con las ganancias que arrojaban los vuelos a Los Ángeles.

Y así juegan todas las líneas aéreas, hay rutas más rentables que otras, y se les inyectan recursos a las que menos rentabilidad tienen, en aras de la conectividad. Hoy por hoy, la nueva Mexicana tiene rutas que ya son cien por ciento rentables, y eso nos da mucho gusto, pues permite seguir abriendo rutas a nuevos destinos, con la intención de seguir conectando al país.

En muchas rutas el factor operacional ya supera el 65%, y eso significa que se están afianzando, con poco más de dos años y ocho meses. Con esto podemos ver que cuando lleguen a su tercer aniversario, y con una flota de 12 aeronaves, van a estar obteniendo el nivel de ganancias necesario para ser autosuficientes.

Lo lograrían (y odio la conjugación porque estoy segura de que lo lograrán) en tiempo récord. A mucha gente se le olvida o no lo sabe, que el crecimiento de una nueva línea aérea es muy lento; pongo como ejemplo a Viva, quien nació en 2006 con dos aviones B737, y siete años después (2013) comenzó a crecer, tras un pedido de 52 aviones Airbus, y finalmente en 2016, 10 años después de ser inaugurada, tenían 23 aviones en operación.

Ese es un parámetro que nos permite valorar el ritmo de crecimiento de la nueva Mexicana. Para su tercer año en operaciones va a tener 12 aeronaves y concluyendo el 2027, contemplan que la flota sea de 20 aviones, ¡en tan solo cuatro años! Si a eso le sumamos que su factor de ocupación en promedio ya genera ganancias, significa que tal vez antes de los cinco años de que concluya el subsidio obligatorio por parte del gobierno, Mexicana vuele con sus propias alas de forma autónoma.

Esto deja claro que la empresa estatal cuenta con una visión empresarial completamente distinta a una comercial privada, pues más allá de la obtención de las ganancias, la prioridad es la conectividad.

Y hay que decirlo, por eso a nivel mundial los gobiernos subsidian su aviación de distintas maneras, ya en varias columnas he hablado de subsidios, como los de Estados Unidos, con su Servicio Aéreo Esencial (Essential Air Service, EAS, por sus siglas en inglés).

Mexicana de Aviación recibe nuevo avión

Ahora hablemos del equipo, una decisión más que inteligente es la elección de aviones de la fabricante brasileña Embraer; primero porque no dependemos de los Estados Unidos ni de su fabricante Boeing, que sigue pasando las de Caín, nada más no sale del atolladero en el que está metido. Segundo, porque estas aeronaves modelo E2 son de última generación, ahorran hasta un 25% de combustible, y eso en estas épocas es música para los oídos.

Recordemos que el combustible implica el 40% del gasto de una línea aérea, así que el poder ahorrar en este rubro, permite una mejor gestión. Sumemos a eso que su base es el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), que le permite de forma más óptima obtener slots al no ser un aeropuerto saturado; ahora añadimos un TUA más bajo, que permite ofrecer precios más atractivos de los boletos de avión.

La pinza aprieta perfectamente cuando conocemos la excelencia que tiene su atención al cliente y servicio a bordo, con verdaderos profesionales de la industria aérea, y aviones de última generación, con más espacio para el equipaje de mano, y puertos de carga para tus equipos electrónicos; lo único que le hace falta, y ojalá las negociaciones lleguen a buen término en breve, es que puedan brindar el servicio de WiFi y haya internet a bordo.

La octava aeronave recién llegada tiene matrícula XA-MXH, es modelo Embraer 190-E2, y cuenta con señalética para discapacitados visuales, puertos de carga en cada fila de asientos, y configuración de 2x2, y una capacidad para 108 pasajeros. Llegó proveniente de Brasil, al mando de la piloto aviador Valeria Casas, un gran hito que deja claro que Mexicana es una empresa inclusiva, y que apoya por completo a las mujeres en su desarrollo profesional.

De hecho, en el chacaleo con el director de la línea aérea, Leobardo Ávila, se abordó el tema de que habrá contrataciones tanto para pilotos de Embraer como de sobrecargos, mecánicos y demás personal necesario para la operación de la aerolínea. Así que esta llegada también es sinónimo de nuevas oportunidades de empleo, y de manera indirecta servirá para apoyar la zona de Santa Lucía como un importante polo de desarrollo para el país.

México tiene la capacidad y el mercado suficiente para que una línea aérea como Mexicana se siga fortaleciendo y continue ganando pasajeros. Quien viaja por la nueva línea aérea, queda encantado con el servicio recibido, y no es para menos.

Ya cuenta con programas de lealtad como Frecuenta, la tarjeta de crédito con Banca Mifel, el servicio de VTP, con el servicio MexiPass, siendo la cuarta línea aérea que más pasajeros transporta dentro del país, con un acumulado -desde su inauguración en 2023- de un millón cien mil pasajeros, y en este semestre ya ha transportado a más de 300 mil pasajeros, que confirma todo lo que les he platicado en líneas más arriba.

¡Felicidades! Y en la felicitación incluyo a todas las personas que hacen posible que Mexicana surque una vez más los cielos de México. Sabemos que “la primera siempre será la primera”, pero ahorita la aerolínea está en modo: “vamos por más”.